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Confort térmico: cómo mejorar el bienestar dentro del hogar

Nuestro hogar debe ser el espacio en el que mayor bienestar sintamos, ya que es nuestro lugar personal, familiar, de descanso, y en el que debemos sentir seguridad y comodidad durante cada momento que pasemos en él.En este sentido, la temperatura del hogar se convierte en un factor fundamental y es que, el confort térmico, es un concepto medible y estudiado que influye directamente en el bienestar dentro del hogar.

 

Confort térmico y bienestar en el hogar.

Hay muchas cosas en la vida que no valoramos hasta que dejamos de tenerlas. Algo así sucede con el confort térmico. Se han realizado numerosos estudios que concluyen que el confort térmico repercute en la salud de las personas. El confort térmico sería el estado opuesto al “estrés térmico”, que es la sensación de malestar que tenemos cuando sentimos frío o calor. El índice de confort térmico se puede calcular, y para ello se miden distintas variables. Por ello, aunque dos personas pueden tener sensaciones térmicas muy distintas, existe un punto en el que todo el mundo puede estar cómodo. Los parámetros que se utilizan para medir el confort térmico se pueden dividir en dos grupos. Unos dependen de factores externos, otros están relacionados con las características individuales de las personas.

Factores medioambientales que influyen en la temperatura en el hogar Normalmente, cuando pensamos en que tenemos frío o calor, solamente reparamos en la temperatura, pero hay otros factores que influyen. Entre los medioambientales, se tiene en cuenta, efectivamente, la temperatura del aire, pero también su velocidad, la humedad ambiental y la temperatura radiante media.

Este último parámetro se refiere a la capacidad que tienen los elementos de emitir o absorber calor y cómo esto afecta a las personas; por ejemplo, en una habitación, el cristal de la ventana y la pared emiten una radiación distinta, y esta capacidad afectará a la sensación térmica de quien esté dentro. Por poner una imagen muy gráfica: en un día de sol, si estamos metidos en un invernadero, el material del mismo nos producirá una sensación de calor, mientras que, si estuviéramos en una cueva, podríamos incluso tener frío.

En cuanto a los factores personales utilizados para medir el índice de confort térmico, se tienen en cuenta la ropa que se lleve y la actividad que se esté realizando. ¿Cómo conseguir confort térmico en una vivienda? Una de las mejores maneras de alcanzar este ideal es que la temperatura exterior afecte lo menos posible a la del interior y que ésta siempre se mantenga en ese equilibrio frío/calor que proporciona confort térmico. Para mantener la temperatura interior bajo control, lo mejor es regularla de manera natural, y para ello son fundamentales dos factores: la ventilación y el aislamiento térmico. Una de las características más importantes que debemos valorar a la hora de elegir -puede que la más importante- es el aislamiento de las ventanas, en este caso, valoramos el aislamiento térmico, pero para el bienestar general, también hay que tener muy en cuenta el aislamiento acústico.

Además del confort hay que unir la eficiencia energética que supone contar en el hogar con ventanas con aislamiento adecuado. Si tenemos dos espacios, la tendencia natural es que la temperatura de ambos se iguale. Para que esto no suceda y cada espacio mantenga la temperatura que le corresponda, los dividimos con una determinada superficie. Dependiendo del tipo de material del que esté compuesta esa superficie, cumplirá mejor o peor esa función de aislante. Todos los materiales tienen la propiedad de transmitir calor, solamente en el caso de que se crease un vacío, la conductividad sería cero. Por eso, serán mejores aislantes térmicos los materiales porosos o fibrosos que los compactos. En este caso, si estás pensando en qué material elegir, tanto en las ventanas de aluminio de rotura de puente térmico o PVC el aislamiento térmico es muy alto.

 

Aislamiento térmico y eficiencia energética

Además del confort, no hay que perder de vista otro factor muy importante relacionado con el aislamiento térmico, como es la eficiencia energética, entendiéndola no solo como una responsabilidad con el medioambiente, sino también teniendo en cuenta que supone un gran ahorro económico. La mejor manera de ahorrar en la factura energética es asegurar un aislamiento térmico adecuado, porque va a incidir directamente en que la climatización de los espacios no sea necesaria, o al menos no lo sea en gran medida. Existen otras medidas que pueden hacer que nuestras ventanas sean más eficientes, como pensar en una distribución que aproveche mejor la luz natural o jugar con el factor solar del vidrio (cantidad de calor que dejan pasar), pero la mejor es que el aislamiento térmico de las ventanas sea el apropiado. El aislamiento térmico para las ventanas correderas es la principal preocupación a la hora de elegir este tipo de construcción, cuya mayor ventaja es el aprovechamiento del espacio. Sin embargo, esto no es ningún problema, ya que existen soluciones para que sean ventanas aislantes y eficientes gracias al trabajo que se hace con el marco. Las zonas de una ventana que son buenas conductoras de calor, como puede ser un marco de aluminio, se llaman puente térmico. Los sistemas de rotura del puente térmico compensan esta alta conductividad. Se trata de hacer que el interior del marco sea “poroso”, que tenga vacíos que opongan resistencia al paso del calor o, dicho de otra manera, que no dejen que “el calor se escape”, esto se hace utilizando otros materiales como la poliamida. De este modo, podemos utilizar el aluminio, que es un material maleable, ligero y resistente, sin perder eficacia en la capacidad aislante de la ventana. Ahora que ya has descubierto la importancia del aislamiento de tus ventanas para el confort térmico, te invitamos a que descubras nuestro catálogo y nos sigas en redes sociales para seguir al tanto de todas nuestras novedades y consejos que mejorarán el bienestar dentro de tu hogar.

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