El ilustrador italiano afincado en Barcelona, Federico Babina, a ha firmado su última colaboración con Actiu, a raíz de una propuesta de Diario Design para reinterpretar sus novedades presentadas en Orgatec, consiguiendo crear a partir de seis productos, seis auténticas obras de arte.

 

Hay muchas maneras de interpretar la arquitectura o el diseño. Puede ser a través de fotografía, de maquetas o de bocetos. Pero pocas veces se hace a través de la ilustración. Federico Babina se ha dado a conocer internacionalmente haciendo exactamente eso: presentar una visión de la arquitectura y el diseño a partir de ilustraciones llenas de color, geometrías y belleza.

Descomponer seis productos de forma figurativa en distintas formas geométricas, volúmenes, texturas y tonos suaves y cálidos para convertirlos en lienzos en los que difícilmente interpretamos el producto. Sillas operativasmesas elevables, productos de soft seating e incluso Karbon, la nueva silla de carbono, han sido los modelos del último trabajo de este diseñador, famoso por sus ilustraciones relacionadas siempre con la creatividad de la arquitectura, el diseño y el cine.  

De hecho, su estilo se ha hecho hueco en el imaginario social gracias a su pasión por la arquitectura – con las series Archi_Portrait, en las que dibuja los rostros de los arquitectos más famosos a partir de bocetos de sus proyectos-,  el arte –en series como Archist que imagina cómo serían las casas de artistas como Dalí y Miró-, sus viajes –con Inkonic City, ilustraciones capaces de hacernos viajar por medio mundo- o su interpretación/homenaje de los directores más famosos del cine en Directportrait, entre muchos otros proyectos.

Según explicaba Babina en la revista digital Graffica“El diseño es la primera manera de dar forma y cuerpo a un proyecto. En este sentido, el dibujo y la ilustración son para mí una de las maneras de contar y fotografiar los pensamientos, las sensaciones y las emociones”.

Con esa premisa ha reinterpretado algunos de nuestros muebles de oficina, descomponiendo su diseño en partes que de forma abstracta y con el personal estilo “Babina” nos acerca un producto descompuesto. Porque, como bien apuntan en el artículo de Diario Design, no existe una sola forma de percibir el diseño, sino cientos.

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